En un contexto donde el impacto ambiental del turismo crece año a año, adoptar hábitos más sustentables durante las vacaciones no solo es posible, sino necesario. Pequeñas decisiones pueden marcar una gran diferencia para reducir la huella ecológica y vivir experiencias más auténticas y responsables.
Viajar de manera sustentable implica repensar cómo nos movemos, dónde nos alojamos y qué consumimos durante el descanso. Una de las principales recomendaciones es optar, siempre que sea posible, por medios de transporte de menor impacto ambiental, tanto para el traslado hacia el destino como para la movilidad una vez en el lugar. El uso de la bicicleta, el transporte público o el uso compartido de vehículos contribuye a la reducción de las emisiones de carbono y favorece una vinculación más cercana con el entorno y la vida local del sitio visitado.
La gestión de residuos es otro eje central. Llevar una botella reutilizable, una bolsa de tela o evitar productos de un solo uso son acciones simples que ayudan a disminuir la contaminación. Además, es fundamental hacerse cargo de los propios residuos: llevar siempre una bolsa para ir guardando lo que se genera durante el día, como envoltorios, colillas de cigarrillos u otros desechos y disponerlos correctamente al regresar a zonas habilitadas. No dejar restos de basura es una regla básica para cuidar los espacios que visitamos.
Apoyar a las economías locales también forma parte del turismo responsable. Elegir gastronomía regional, comprar artesanías locales y contratar guías del lugar fortalece a las comunidades anfitrionas y promueve un desarrollo más justo y sostenible.
El uso responsable de los recursos es clave durante la estadía. Reducir el consumo de agua y energía, reutilizando toallas, apagando luces o evitando el uso excesivo de aire acondicionado, contribuye a disminuir el impacto ambiental del alojamiento.
Finalmente, el respeto por la naturaleza y la cultura local es fundamental. Elegir alojamientos eco-conscientes, actividades de bajo impacto ambiental y cumplir con las normas de conservación permite proteger los ecosistemas y tradiciones, garantizando que estos destinos puedan seguir siendo disfrutados por futuras generaciones.
Viajar de forma sustentable no significa resignar comodidad ni placer, sino todo lo contrario: es una invitación a descubrir los destinos de manera más consciente, auténtica y enriquecedora, cuidando el planeta mientras lo exploramos.



