En el marco del convenio que tiene la Municipalidad de Rafaela con las Cooperativas de Recicladores, se continúan llevando adelante labores para mejorar las condiciones de trabajo diarias en la Planta de Recupero y así acrecentar la productividad y el cuidado del ambiente.

Cerca de 90 personas, entre integrantes de las Cooperativas de Recicladores Urbanos y personal municipal, reciben a diario en el Complejo Ambiental los residuos que se generan en toda la ciudad, para separarlos y disponerlos correctamente, trabajando de manera articulada con diferentes áreas municipales involucradas en el proceso.

En ese contexto, a través de la Secretaría de Ambiente y Movilidad, se realizaron tareas de mantenimiento y acondicionamiento en la planta de recupero con el objetivo de mejorar las condiciones de la estructura edilicia y del equipamiento, lo cual representa una mejora en la calidad de trabajo y en la eficiencia de los procesos.

La secretaria de Ambiente y Movilidad, María Paz Caruso, señaló que “estos trabajos forman parte de un plan integral que venimos llevando adelante en el Complejo Ambiental, que contempla tareas de higiene, identificación de sectores, equipamiento, entre otras. Los residuos muchas veces se asocian con el desorden y la suciedad, y nosotros queremos darle otro valor, otra mirada al espacio donde trabajan las cooperativas”.

Además, agregó: “son acciones que los vecinos y vecinas van a poder ver cuando se habiliten las visitas cotidianas al Complejo Ambiental y la Planta de Recupero. Y sin dudas son tareas que permiten que el espacio se mantenga ordenado y limpio, pero que en definitiva mejoran las condiciones de trabajo y la productividad”.

Por su parte, la responsable del Complejo Ambiental, Claudia Isaurralde, manifestó que “las tareas realizadas fueron en el sector de la Planta de Recupero. En esta etapa se pintó el equipamiento interno, las cintas transportadoras y las prensas. También se renovaron las paredes de la planta y del comedor con pinturas lavables. Por otro lado se colocaron barreras para evitar el ingreso de aves y la formación de los nidos. Se mejoraron las señalizaciones internas para ordenar la circulación del personal y se realizó una limpieza profunda de ventanas y pisos. Finalmente establecimos pautas para mejorar y profundizar el orden dentro del espacio, evitando por ejemplo que queden bolsones o fardos en su interior”.